jueves, 11 de diciembre de 2008

El cigarrillo está matando y a nadie parece importarle


El cigarrillo está matando y a nadie parece importarle

Alrededor de tres millones de personas mueren en el mundo anualmente producto de esta droga legal y su consumo sigue creciendo.

Javier Chamorro

Prisma


En todas las fiestas existen fumadores, como si se tratase de una enfermedad colectiva o una moda macabra. En los espacios cerrados es donde más se nota la presencia del humo tóxico. Allí los justos pagan por pecadores cayendo en la denominación de “fumador pasivo”. Y es que un fumador pasivo recibe casi el mismo daño que se infringe a si mismo un fumador, pero el dilema está en que, como su cuerpo no está acostumbrado a la toxina, le afecta el doble.


Pero a nadie parece importarle. La gran mayoría fuma como una necesidad biológica. Aunque esto parezca absurdo, la nicotina que ingresa al cuerpo a través del humo aspirado es la que produce la adicción. Por lo mismo, la gente fumadora pierde su voluntad ante esta droga legal. De hecho el efecto de la nicotina a largo plazo es generar resistencia, por lo cual, se necesita fumar más para obtener el efecto deseado.


Es que el cigarro dejó de ser algo que de verdad tenía una utilidad, como lo fue cuando apareció en la primera guerra mundial. En esa época, era comúnmente consumido por los soldados debido a que les quitaba el apetito y los relajaba. Con el paso del tiempo se le fue entregando un simbolismo especial al cigarrillo, y por ende, se le puede ver ahora como una muestra de elegancia.


De esta forma, este pequeño cilindro nicotinoso ya es parte de nuestras vidas, al punto que si alguien fuma es normal, aunque a la gente alrededor le moleste el humo del cigarro.


Y el gobierno, ese ente que supuestamente está hecho para guiarnos y velar por nuestra seguridad, tan solo se manifiesta con una campaña mediocre. Poner a un hombre que es prueba fehaciente del daño que puede provocar el cigarrillo como lo fue don Miguel, no sirve de nada, esta propaganda fue motivo de burlas. Es cosa de buscar en Internet todas las fotos trucadas que hicieron con la imagen de ese señor que se dedica a dar charlas antitabaco.


Quizás sea un poco más efectiva la nueva campaña, pero igualmente no llega a la raíz del problema. En otros países las medidas que se toman frente a esta droga son mucho más macabras, como poner la foto de los pulmones de un fumador que murió de cáncer o apelar a la posible impotencia que puede generar el consumo del tabaco.


Eso da a entender que hay una cultura distinta en otros lugares, las cuales apelan a la conciencia social. A fin de cuentas, las pruebas científicas que hablan sobre los daños del tabaco en el cuerpo humano sobran, es cosa de buscar en Google sobre el tabaco.


El problema no es de ignorancia, es de cultura. El nuevo sistema neoliberal permite que grandes empresarios vendan muerte en paquetes de veinte unidades. Muchas veces a los traficantes de armas o drogas se les ve como verdaderos villanos, pero es cosa de calcular un poco para darse cuenta que el “empresario” del tabaco mata muchas más personas, y lo divertido es que lo hace en forma legal.


“Cuando tenga 40 años me afectará” o “la vida es ahora” algunas frases que los fumadores suelen usar para defender su adicción, pero saben que morirán por culpa de ello. El consumo del cigarrillo es a largo plazo un suicidio, ¿no parece una maldita ironía que muchos miembros de la iglesia fumen?, bueno, eso prueba que tanto podemos amar como sociedad a ese producto.


Cabe decir, que más allá del gasto financiero, el cigarrillo es mortal. Sacrificar la salud a largo plazo por una corta necesidad de bienestar es uno de los engaños más grandes que existen actualmente. ¿Y quienes defienden la causa antitabaco?, solo a los que les molesta el humo. El resto ya asumió su existencia o simplemente es un adicto más.

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