jueves, 11 de diciembre de 2008

El drama de las bandas musicales emergentes



El drama de las bandas musicales emergentes

Es muy difícil que las bandas emergentes triunfen en nuestro país, de hecho, muchas de ellas mueren en el intento o se van a otras tierras a buscar la gloria.


Javier Chamorro

Prisma


En Chile, alrededor de un 90% de la música que se escucha viene del exterior. Esta situación desigual ha ido empujando a los músicos chilenos en el mundo laboral, ya que se ven sobrepasados por la alta demanda que tienen los artistas extranjeros. De igual forma, todavía se pueden ver bandas que intentan dar la pelea, divulgando su música a través de Facebook y Myspace.





“Maldito Patán” es una de ellas. Su vocalista Boris Cid, profesor de música en el colegio San Damian de la comuna de la Florida, nos cuenta al respecto: “El problema más importante es que el circuito chileno está saturado, por lo general no puedes competir”.





Ellos se enfrentan con un problema muy grande al momento de intentar surgir. Como son una nueva propuesta, se dedican a componer temas propios. Al ser emergentes, solamente pueden presentarse en “tocatas”, donde se suelen invitar grupos de este tipo. Pero incluso allí no pueden combatir contra otras bandas que se dedican a tocar tributos a bandas mundialmente reconocidas. “Hay que ser muy valiente para tirarse a la piscina con algo nuevo”, comenta Boris sobre su banda.

Por lo mismo, a diferencia de las bandas tributo que abusan de la creación musical de conjuntos famosos y reconocidos, un grupo emergente debe ganarse al público. En el caso de Maldito Patán, Boris nos cuenta: “Para darnos a conocer, quisimos establecer el concepto gráfico. Hicimos sesiones de fotos y también un logo de la banda”.

Luego de crear un símbolo que los identifique, comenzaron a imponer la música. En su caso, todos los integrantes de la banda son profesores de música en distintos colegios, lo cual hace más fácil transmitir los recitales que den con la banda a sus alumnos.

Además de las presentaciones, utilizan Internet para difundirse. Páginas como Facebook y Myspace son las que, como muchas otras bandas emergentes, usan para anunciar el estado de la banda y dar a conocer su trabajo.

Así, con ritmos pegajosos intentan llamar la atención del público que en Chile cada vez valora menos la música nacional.


Con el éxito en la mano

Cuando una banda ya se ha establecido y se ha incluido al mercado chileno, suelen emigrar a otras tierras. Los grupos Kudai o Lucybell, que se instalaron en México, son algunos de los muchos grupos que sufren de este síntoma.

“Musicalmente hablando, en Chile no existe una cultura” comenta Boris frente a este tema. Por lo mismo las bandas emigran a otras tierras en búsqueda de un público que guste de su estilo.

Igualmente, muchas de estas bandas son producto de las empresas que las crean. “Ahora un software te construye una canción. Igual, a la larga son bandas de supermercado pero mueren en poco tiempo. Las bandas más producidas son las que a fin de cuentas trascienden en el tiempo”, plantea Boris.

A fin de cuentas, las bandas emergentes tienen mucho que escalar para dar un salto a la fama, y para ello utilizan diversos recursos para darse a conocer. Muchas de ellas solo quieren salir del país para alcanzar el éxito. Boris tiene un ideal muy distinto frente a esa postura, “en chile hay buenas bandas y mercado. Eso se debe aprovechar”.



No hay comentarios:

Datos personales

Medio de Comunicación Electrónico que plantea la elaboración periodística a partir de los personajes habituales que la cultura urbana nos ofrece día a día.