jueves, 11 de diciembre de 2008

La zona menos placentera del transantiago



Zona G, alimentador del sur de Santiago

LA ZONA MENOS PLACENTERA DEL TRANSANTIAGO

Hace dos meses el ministro René Cortázar caducó el contrato de licitación a Buses Gran Santiago S.A., y desde aquel instante, la zona G se ha convertido en un sector huérfano del plan estrella de transporte.

Claudio Garrido

Prisma



La zona G del Transantiago reúne a las comunas de San Bernardo, El Bosque, La Cisterna, San Ramón y La Pintana. En un principio, esta área alimentadora había sido asignada a la empresa Buses Gran Santiago S.A. (BGS), que al empezar el plan en febrero de 2007, la manejaba el histórico dirigente microbusero Manuel Navarrete, del cual las suspicacias no se hicieron esperar. Desde el inicio, el cumplimiento de la empresa no fue el esperado, situación que no tendió a mejorar para este año.


Los problemas en BGS fueron empeorando. Irregularidades en los pagos de las leyes sociales de los trabajadores, sueldos impagos y deudas en los arriendos de buses, evidenciaban una crisis financiera dentro de la empresa, la que arrastraba un déficit de 3 mil millones de pesos. Todo esto desembocó en la venta de BGS a otro operador, STP Santiago (Zonas D y F) quienes al momento de la compra ostentaba los mejores índices de operación. BGS también operaba el troncal 3 y la zona alimentadora B, las cuales desde fines de marzo también comenzaron a ser operadas por sus nuevos dueños.


Si bien el servicio fue mejorando con el pasar de los meses, con un cumplimiento de Índice de Cumplimiento de Plazas por Hora (ICPH) (instrumento de medición de cumplimiento) que apenas se asomaba por el 70 por ciento en abril, hasta llegar a un 95 por ciento en septiembre, según informara la empresa STP; la lentitud en la mejora del servicio hizo de esta zona la oveja negra de las unidades de negocio. En las últimas mediciones de septiembre, en el cual se agregó un criterio de regularidad en el cumplimiento de los servicios, sólo se detectó un cumplimiento inferior al 70 por ciento según datos del Ministerio de Transportes. Cortázar fue implacable y caducó Buses Gran Santiago como operador de la zona G el 28 de septiembre.


Sorprendidos


En un comunicado de prensa la empresa respondió a la decisión de Cortázar. Se mostraron “sorprendidos, ya que habían propuesto entregar la concesión de forma voluntaria y planificada”, esto para no afectar el servicio en los usuarios. Además, reclamaron que no se había llegado al nivel de multas estipulado por las bases de licitación para ser caducados, las multas de BGS habían llegado a 420 UF, y las reglas fijan la sanción si se superan las 6 mil UF en multa.


Sin embargo, el proceso de caducación siguió adelante, y se previó que la relicitación se abriera a mediados de octubre para que a fines de noviembre comenzara a operar una nueva empresa los servicios de la zona G. Hasta el momento, la situación no ha cambiado, ya que aún siquiera han culminado los procesos formales de licitación. El área alimentadora sigue siendo operada por Buses Gran Santiago, y con severas dificultades.



Penurias en la zona azul


Rodrigo Acevedo, subjefe de turno del Centro de Operación de Flota (COF) de Buses Gran Santiago, ha explicado que dentro de las dificultades que han debido afrontar luego de la adquisición de BGS por parte de STP, se cuentan “la rebeldía de los choferes sindicalizados ante las instrucciones de las centrales de operación, quienes no sacan los buses a la calle cuando deben, y pannes que no se arreglan”. Esto último hace que las máquinas queden tiradas en los terminales sin posibilidad de cumplir los servicios.


Pero además de estos problemas, BGS enfrenta el lento éxodo de sus máquinas ya sea por migración a otras zonas donde opera la empresa (Zona B y Troncal 3), retiro de buses por antigüedad (ya que es una de las zonas que opera con más cantidad de buses ex amarillos), embargos de los mismos buses por el no pago de cuotas por parte de los empresarios, y otros que han dejado de prestar servicios a la empresa para irse a otras unidades de negocio donde la paga es mejor.


El ministerio de transportes incluso debió eliminar recorridos de la zona y fusionarlos con otras líneas de las áreas alimentadoras aledañas que operan otras empresas (como Transaraucarias y Unitran) para poder suplir el déficit de operación y de paso solucionar el eterno problema de los trasbordos.


Sin embargo, el futuro de esta zona no se ha definido aún, como tampoco la del Troncal 3 que opera también en esta área. Con respecto al troncal, hay más de 25 oferentes esperando respuesta al proceso de licitación que se ha ido postergando sistemáticamente. Como también, se han ido aplazando las soluciones para una de las zonas más criticas del Transantiago, que tarde o temprano se iba a quedar huérfana.


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