jueves, 11 de diciembre de 2008

Un top five retratando su ciudad



José Cuevas, fotógrafo aficionado
UN TOP FIVE RETRATANDO SU CIUDAD
Tuvo un amor a primera vista con una Zenit, y aunque la engaña hoy con una Canon, los hijos que tiene con ella son su mayor orgullo, el que queda plasmado en cada clic de su obturador. Hijos reconocidos en el concurso de fotografía de Publimetro.

Cluadio Garrido

Prisma







José Cuevas colocó el 4 de diciembre en el nick de su Messenger unas felicitaciones a Joel Charlebois, sin decir ninguna palabra más del desconocido sujeto. Durante casi un mes antes del 4 de diciembre y todos los días, invitaba a todos sus contactos, amigos del Facebook, del Fotolog y a quien fuese, a ver su foto que participaba en el Metro Photo Challenge de este año, concurso para fotógrafos del gigante mundial de la prensa Publimetro. Charlebois ganaba entonces ese día unos pasajes a Paris con la foto de un trolebús en una nebulosa noche de Toronto en Canadá. José, o Josephs para quien quiera verlo como artista, quedaba dentro de los cinco mejores chilenos dentro de esta elite.


La foto de Josephs que la rompió, fue tomada en Viña del Mar, en una de las estaciones del metro de la quinta región. Y donde vaya, este joven de 21 años no suelta su cámara. El romance con las capturadotas de imágenes vendría desde la época de su pubertad. En vez de andar viendo indecorosas fotos ajenas, se dedicaba él a tomar las suyas a paisajes o motivos con algún significado digno de analizarlo por la semiología. Se enamoró así de una Zenit, una cámara profesional análoga. Ni hablar todavía de pantallas y de pasar las fotos al computador.
Pasó a ser el fotógrafo de la familia. En cada evento, le pasaban la cámara a aquel joven del que no pensaban que sabía sacar buenas fotos con una cámara compleja. Pasaron por sus manos diversas cámaras automáticas, de esas que no tienen siquiera un foco. Pero el afán de la fotografía fue mucho más allá. Teniendo 17 años creó su primer fotolog, que incluso hasta el día de hoy lo actualiza a diario:
www.fotolog.com/josephs.

Un fotolog que empieza como muchos: fotos ególatras y testimonios que desprecian la gramática. Sin embargo será esta la plataforma que mejor va mostrando su evolución en la calidad de las imágenes que va tomando, siempre acompañado con un comentario cuidadosamente escogido. Se va a especializar en la fotografía urbana y con su Kodak Easyshare comenzará a recorrer la ciudad en busca de más imágenes.


Sus composiciones tienen un profundo contenido reflexivo. Muchas veces de crítica a la conducta de la sociedad, o bien derechamente la expresión de sentimientos personales. No es raro ver fotos románticas, acompañadas por la letra de alguna canción de Álex Ubago, de quien es parte de su fan club. Sentimental y galante, conquista con sus fotos. Su imperio de amigos y amigas se iba expandiendo a medida que él fue siendo más ambicioso con sus proyectos.


En diciembre de 2005 funda con unos amigos que tenían en común el conocimiento de la vida urbana, el colectivo Seres Urbanos, que se destacaba por el enfoque que mezclaba los sentimientos humanos y la vida citadina. Dos años de trayectoria en este grupo le darían a Josephs una madurez increíble. Ya no era una Kodak pequeñita la que tenía en sus manos, y su amor por la fotografía lo llevó incluso a replantearse su futuro. Se salió de la carrera de ingeniería civil industrial cuando cursaba tercer año y hoy estudia en Uniacc el segundo año de Comunicación Audiovisual, y acarrea una Canon Powershot S51S, del tamaño de un melón y con un foco más ancho. No la puede llevar en el bolsillo.


Cuando José nos cuenta en qué influyó este romance en su vida profesional, confiesa que “dejó de ser tan cuadrado, de pensar que todo es de una forma y que no tiene variedad. La vida se puede ver con tantos encuadres y ángulos distintos. Como ambiciones de cambio y nuevos horizontes que podemos materializar nosotros mismos, sólo con el sueño de querer mostrarle al mundo nuestra realidad.


Realidad que retrató en Viña del Mar, y lo hizo ser parte de la elite de fotógrafos que fueron elegidos como los mejores en el concurso global de Publimetro. No ganó los pasajes a París, pero él ya se siente ganador al estar trabajando en proyectos para rescatar el patrimonio de Chile junto a más compañeros universitarios. Claro, que siempre caminando con su Canon, aunque José no descarta ir más allá: “Tengo el ambicioso interés en pasar definitivamente a las cámaras Rebel profesionales, así puedo apuntar a nuevos horizontes profesionales y personales”. Superación en imágenes de un top five, y es chileno.

Bus, cámara, acción


Quiénes son los busólogos

BUS, CÁMARA, ACCIÓN

Para un busólogo tomar la micro no es tan sólo parte de su rutina. Es sumergirse dentro de una cultura que él conoce al pie de la letra, o bien, al corte del boleto.

Claudio Garrido

Prisma


La vida del busólogo bien puede estar rodeada de fierros. Es que el hecho de subirse a una micro va mucho más allá del mero viaje de un lado a otro de la ciudad. Y, si bien son millones de usuarios los que realizan estos trayectos a diario, son este grupo de personas las que ven un cúmulo de detalles que van articulando una cultura que se mueve sobre ruedas en una ciudad que no se detiene.



Busólogo es aquel que conoce y gusta de los buses, las carrocerías, las partes y piezas, las marcas. También tiene un conocimiento acabado de sistemas de transportes urbanos e interurbanos, recorridos, empresas, hasta incluso chóferes y máquinas específicas. No es extraño que alguno te ayude cómo llegar a un remoto lugar de la ciudad, o te hable del “Pura Pinta”, el “Andresito”, o la trilogía de “Margarita”; que como los botes que se sumergen en el mar, son bautizados algunos buses para batallar en la selva de cemento. Obviamente teniendo a Dios como su copiloto.


Los busólogos en su conjunto han realizado una enorme labor de rescate del patrimonio cultural urbano en donde se ven involucrados. Hace muchos años ya que existen los coleccionistas de boletos, incluso pueden venderte unidades de antaño en el persa Bíobío. Además, la tecnología al alcance de la mano ha permitido que en los últimos cinco años haya una explosiva proliferación de registros fotográficos digitales que lograron por ejemplo, rescatar los últimos años de vida de las micros amarillas antes de que empezara el vilipendiado Transantiago.


Además, este hobbie tiene su línea nostálgica. A más de alguno se le caerá el carnet cuando vea la foto de su Pila Recoleta o de la Matadero Palma. Una de las labores fundamentales es la recopilación de información de los orígenes del sistema amarillo que funcionó en Santiago, como fotos, planillas, recortes de prensa o letreros; cosa que también se da en las demás regiones. Sin embargo, no es excluyente a la investigación de nuevos modelos de buses, o proyectos. Generalmente son ellos los primeros en saberlo.


Sin que exista algún registro de que antes existiera esta actividad formalmente, en Chile esta afición salió tímidamente a la luz pública junto con la masificación del Internet. Inspiradas en los grupos brasileños, en donde se encuentran las grandes empresas de carrocerías, las primeras agrupaciones de busólogos que vagaban solos con su hobbie, datan recién del año 2003 cuando se creó Chilebuses. Luego vendrían otras agrupaciones, como Buses Urbanos Chile en 2004 y Viajero Buses dos años más tarde, todas con páginas en Internet y comunidades de usuarios respectivas. Incluso, en los tiempos de inicio del Transantiago varios busólogos salieron a las calles a realizar labores voluntarias de monitores de información hacia los usuarios. Muchos coincidieron en sus predicciones, que la puesta en marcha del plan del gobierno estaría copada de dificultades y sería un caos.


Busólogos al acecho

Juan López (25 años, publicista), busólogo y administrador de Buses Urbanos Chile (http://www.busesurbanoschile.cl/) cuenta que busólogo se nace. “Desde que tengo memoria me llamaron la atención los buses, las micros principalmente”. Juan hoy administra la página de la agrupación que hoy reúne a más de 2.400 usuarios y que tiene ya 5.800 imágenes de todo tipo relativas a la busología.


Juan reconoce que uno de los momentos más fuertes que se vivieron en el gremio busólogo fue la transición entre el sistema amarillo y el Transantiago: “Sabía que tenía que documentar a las amarillas como nunca se hizo antes con las liebres de colores de los antes de la licitación del 92 (…). Me dejó una mezcla de pena y rabia por toda la gente maravillosa que conocí en torno a la cultura micrera, desde la tía de El Montijo que nos preparaba los churrascos, hasta los empresarios y conductores que nos dejaban fotografiar sus buses orgullosos que ahora perdieron su pega o se tuvieron que adaptar a un sistema menos humano lleno de sin sabores. Antes tenía hasta un dejo de romanticismo trabajar en las micros”.


También agregó que fue un momento crucial donde hubo un flujo inaudito de busólogos, que incluso terminó potenciando la actividad en regiones. Mucha gente se desmotivó con las restricciones que el Transantiago dejó por el retiro de muchos buses antiguos y las prohibiciones de personalización que rigen en la mayoría de las empresas operadoras.


Sebastián Campos, busólogo de 15 años de edad, se enorgullece de una afición que se destaca por ser auténtica: “Al ser inusual te hace sentir diferente al resto, donde sacarle fotos a los buses te llena muchos vacíos, y al conocer a conductores, conoces la otra cara de los denominados pesados chóferes”. Valora que el hobbie es sano, “y que el chofer te encienda una luz o toque la bocina, te hace sentir bien, y te insta a seguir en el la actividad”, considerando este gesto de los chóferes, como un saludo de cortesía.


No importan los cambios, si es amarillo o con franja. Lo que sí es claro, es que estos jóvenes tienen cartón de recorrido vigente y seguirán cortando boletos en cualquier lugar donde alguna micro esté circulando.

¿Existe la xenofobia en Chile?


¿Existe la xenofobia en Chile?

Mónica Rivera

Prisma


La última semana la prensa se ha referido al impasse ocurrido debido a los dichos del ex general comandante en Jefe del Ejército del Perú, Edwin Donayre, hacia Chile. El oficial del ejército realzó su fama al participar de un video publicado en el conocido sitio web youtube, en donde declaraba abiertamente: “He dado la consigna de que chileno que entra ya no sale, y si sale saldrá en cajón. Si no hay suficientes cajones, saldrán en bolsas de plástico".


Todo el revuelo que han causado estas “aclaraciones” por parte del ya ex líder peruano –debido a que ayer terminara su cargo-, ha generado el mismo clima de tensión que en Santiago se puede apreciar al mencionar la Plaza de Armas y la inmigración peruana que ella representa desde hace unos años.


¿Somos xenofóbicos? Prisma decidió indagar en los transeúntes del centro más significativo en temas de inmigración, justamente la Plaza de Armas y preguntarle directamente a la gente si creía en la verdadera existencia de la xenofobia en Chile.


Chilenos

En este nuevo sondeo nos dimos cuenta de que a nuestros encuestados chilenos, en general, aprecian que existe realmente una problemática relacionada con la inmigración. En palabras de Mauricio Araya: “Si, con los peruanos especialmente. Se les discrimina por su tez, por la manera de hablar. Que son sucios, se les discrimina económicamente cuando dicen que les vienen al robar el trabajo a los chilenos. […] Existe una xenofobia latente en Chile”.


Para su compatriota, Gloria León, el conflicto si bien no se encuentra como un discurso oficial, si está presente: “Creo que está, pero un poco escondida, porque de repente tú dices, ‘no, no soy’ y resulta que a la hora de los que hubo, existe”. Esta versión se relaciona con las palabras de otra chilena, Zaira Cofré (en la foto), quien asegura creer que “si, pero no de toda la gente. Puede ser que una mitad si y la otra mitad no […] no los marginaría, no lo haría. Pero creo que hay otras personas que sí, sobretodo los adolescentes, la gente inculta, no creyente”


Para Felipe Carvajal, la discriminación no solamente pasa para los extranjeros, sino también “con la raza indígena originaria de nuestro país. Se ve como en el caso mapuche, se llama terrorismo a todas las acciones que ellos cometen […] para mí alguien que pelea por sus derechos, por sus tierras no es terrorista.” Se refiere también a la acción del Comandante en Jefe peruano diciendo: “Que un militar en Perú, llame a las diferencias entre los peruanos y chilenos, no ayuda en nada ya que las diferencias entre nosotros deberían haber desaparecido hace mucho tiempo”


Por último, Cristian Reyes (en la foto) dice creer que la mayoría resulta ser reacia a “estar cerca de personas de otra pigmentación porque igual nos sentimos perjudicados por el hecho de que ahora los trabajos lo tengan los peruanos o cualquier tipo de extranjeros” y da algunas pistas de cómo arreglar el problema: “Debería haber un cambio radical para la entrada de los extranjeros, más control y a partir de eso mejorar la calidad de vida de los inmigrantes”




Extranjeros

En el caso extranjero, nos encontramos con personas de distintos países, las cuales nos brindaron su opinión que sin lugar a dudas reflejaba el trato que tenían a su vez de nuestros compatriotas. En el caso de la argentina Carmen, nos dijo que, “no encuentro que exista una diferencia, no son racistas, por lo menos no las he visto”. Coincide con la versión de Delio Flores (en la foto) quien nos cuenta: “En cuanto a nosotros lo colombianos, no. Pero si he escuchado mucho que discriminan a los peruanos y a los ecuatorianos. Nosotros no hemos sentido tanta discriminación como ellos […] Yo no he sentido ningún tipo de discriminación”


Esta última aclaración es la que hace otra de nuestras entrevistadas, Lourdes Palomino quien al aludir a su país nos dice que “he conocido a una persona que hemos estado conversando y ha tenido una fea reacción por decirle que yo soy peruana […] qué más le queda a uno que agarrar e irse a un lado por temor a que pueda pasar algo, hacer algo. A eso yo le llamo xenofobia”. Esto hace relación con lo que el cubano Julio Morales ha experimentado en nuestro país: “De cierta manera si lo he vivido. Más en la calle que en lo laboral, pero si he perdido trabajos por eso […] En los 6 años que estoy viviendo en Chile, he trabajado y en los trabajos que he tenido, siempre de tres jefes, siempre he tenido buena relación con dos, pero hay un tercero que me discrimina. Y en la calle, me pasan diciendo ‘oye negro $%&?, ándate de mi país’ y todas esas cosas. Pero yo no pesco, ya me he acostumbrado a esas cosas”


Por último, el sueco Carlos (en la foto), señala que aunque no maneja mucho el tema por estar solo hace una semana en Chile, puede contar “por lo que he visto en otros países, puedo decir que existe en unos más que en otros. Quizás aquí pueda ser así”


Macondo: El medio para construir comunidad




Macondo: El medio para construir comunidad

La revista Macondo, de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, logró a través de la comunicación, unir la institución.


Javier Chamorro

Prisma




La Universidad de Chile se caracteriza por ser un archipiélago urbano de facultades, divididas por largas distancias. Esto produce que no haya una buena comunidad entre las facultades separadas y por ende, no existe un clima universitario muy unido.


Frente a esto Álvaro Pozo, estudiante de sociología, junto con un grupo de amigos quiso hacer algo. “No habían espacios para construir comunidad, Macondo era el medio para lograrlo. Nosotros interpretamos nuestro espacio y con eso buscábamos unir las facultades”. Su plan en parte se hizo realidad.


La revista, gracias a los conocimientos informáticos de Álvaro, nació como página Web. En ella se ponían temas diversos y por lo general con una connotación humorística. Esto debido a que en el principio, la revista era tan solo un medio de expresión de un grupo. Álvaro cuenta que,”el medio partió con el grupo de amigos. Las reuniones de pauta eran informales, nos juntábamos en los pastos y llegamos a ser como una tribu”


Luego de esa instancia, se fueron dando cuenta que esa pequeña comunidad podía expandirse y así lo hicieron. Tomando temas de interés general y creando un foro de discusión. Luego, llegaron a ganar el Fondo Azul que ofrece la Universidad para dar el siguiente paso, el papel.


Con el financiamiento, alrededor del 2003, la revista presentaba su primera edición, la cual tiempo después daría, vuelta por toda la universidad. Para mantener la circulación del proyecto, de a poco fueron imponiendo eventos y actividades. En primera instancia lograron crear, a través del foro, una comunidad activa y con usuarios de distintos lugares. Luego, para recaudar fondos, impusieron lo que ellos denominaron “las fiestas bananeras”, en honor al libro de Gabriel García Márquez Cien años de Soledad (que también inspiró el nombre del diario).


Así, la revista fue ganando terreno en la Universidad. Con el tiempo fueron gestionando diversas revistas (independientes entre sí), que se instalaron en varias facultades. A largo plazo, se fue generando una red que conectaba a la Chile por medio de estas revistas y con la denominada “internacional de Macondo”, artículos que llevaban todas las revistas y que escribían los del equipo de Macondo.

“Había más que una revista, teníamos un movimiento”, plantea Álvaro sobre lo que llegaron a lograr. Y es que miembros del equipo después formaron grupos políticos aprovechando el movimiento. Pero con eso, la revista se fue descuidando hasta que dejó de funcionar.


Tiempo después, miembros del equipo gestionaron para que se creara la secretaría de comunicaciones, la cual engendró a Mala clase y Bello público, medios que también serían famosos en la Universidad.


A largo plazo, la influencia de esta revista dejó tradición e instituciones que perduran hasta el día de hoy, pero lo más importantes es que en su momento, logró a unir a miles de jóvenes universitarios en un solo sitio. Esto es tan solo una muestra de la necesidad y el poder que tienen los medios de comunicación.


Si yo fuera ministro de transportes...



Si yo fuera Ministro de Transportes…

Mónica Rivera

Prisma


El Transantiago corresponde a un sistema de transportes que como su nombre lo dice, pertenece a la Región Metropolitana .Este medio de transportes, a pesar de haber representado un cambio tan importante en nuestro diario vivir, no se ha implementado de manera que permita que ese mismo ánimo de superación se vea en la práctica de la movilización.



A las 6:20 de la mañana Pablo Muñoz despertó de manera abrupta el pasado 1 de diciembre y es que un bus de la empresa Alsacia se encontraba incrustado en la pared paralela a su cama. El caso causo revuelo ya que al considerar que los choferes ya no trabajan por “boleto cortado”, la entrada o salida de gente en realidad no corresponde.


Atochamientos, choques, colas, horas de espera y demora en los recorridos son algunos de los problemas que día a día los santiaguinos se ven expuestos gracias a este transporte. Se nota que todos los usuarios (o la gran mayoría) se encuentran francamente decepcionados del sistema y en Prisma les dimos la oportunidad de solucionarlo.


En el Paseo Ahumada de Santiago se formuló a distintas personas entre las 12:30 y 14:00 hrs. Del día 27 de Noviembre, la siguiente pregunta: En una situación hipotética, donde fuera convocado por la Presidenta Michelle Bachelet a ser Ministro de Transportes, con el Presupuesto de la nación a su disponibilidad absoluta, su labor es arreglar el problemático Transantiago: ¿Qué haría?


Las respuestas variaron considerablemente en tenor y en responsabilidad con las necesidades ciudadanas que cada entrevistado presentaba, sin embargo encontramos algunas semejanzas en algunos de sus planteamientos.


Al parecer, la tónica es mantener el sistema de pagos, pero para Nicolás Flores (17 años, en la foto), la solución está en poner más maquinarias: “para que no estén tan llenas y esté tan apretada la gente. Poner más micros en cada recorrido”; Patricia Muñoz (42 años) enfatiza los lugares más lejanos: “Incrementaría más recorrido donde no hay, en las periferias de la ciudad”, mientras que Jorge Jiménez (47 años) es un poco más confrontacional en su planteamiento: “Sacaría las micros locales y pondría recorridos más largos”


Sin embargo, la nostalgia embarga los corazones de algunos encuestados, al desear volver al antiguo sistema de transportes, así nos cuenta Carlos Salamanca (45 años), quien declara: “Volvería a los recorridos antiguos, pero con el sistema de pago actual”. Es también el deseo de Ana Reyes (29 años) quien coincide con el anterior, al incorporar el sistema de pago a su reestructuración del transporte: “Volvería a traer las mismas micros, los mismos recorridos de antes, pero con el sistema de tarjeta. Que la gente tomaba una micro y esa llegaba a su destino, porque eso de los transbordos ha llevado que se ha colapsado el metro y es horrible, a mi me deprime entrar” Agrega, además que unos cuantos cambios que proporcionen equidad al resto de las comunas, no estaría mal: “los paraderos, entonces me gustarían que fueran iguales […] ponerles más techos por el asunto de las lluvias y más amplios”. Para la profesora Sonia Salinas (51 años, en la foto), la solución radica en la misma matriz, pero también con un cambio en las mentalidades: “En primer lugar, volvería al transporte antiguo que teníamos, mejorando todo lo que es la parte mecánica, dándoles un sueldo digno a los choferes y preparar este país para un cambio”


Por otra parte, la estudiante de Educación Media, Julieta Catalán (13 años) nos cuenta que parte de los cambios pasan por una buena infraestructura de la capital: “Arreglaría el Transantiago y todo lo que tiene que ver con el transporte y las calles porque están muy malas”


Luego de pensar que la ciudadanía no tendría más que decir, nos encontramos con Alexis Pino (23 años, en la foto) quien es enfático en decir: “No aceptaría porque encuentro que si lo hiciera, tendría que estar consciente que yo no sería capaz, o no tendría toda la autoridad como para detener algo así”


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